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AMBIENTE: Fargas recibió el compromiso fueguino para poner en valor Sunflower

Ushuaia, viernes 17 de marzo de 2016.- En el marco del proyecto de la Bienal Antártica, que se desarrollará desde hoy hasta el 28 de marzo, se encuentra en Ushuaia el ingeniero industrial y artista  Joaquín Alfonso Fargas. Es el autor de la  Sunflower, Centinela del Cambio Climático, flor metálica ubicada en el ingreso al Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC). Anoche se entrevistó con el vicegobernador Juan Carlos Arcando y destacó el interés mostrado por el titular el Parlamento. “Lo noté muy entusiasmado”, dijo. Esta tarde, el artista hizo la prueba piloto de los robots que viajarán a la Antártida, a la que accedió Prensa Legislativa.

 
En diálogo con Prensa Legislativa, y antes de partir, el autor de la obra expresó que “cualquier viaje que uno piense a un lugar tan increíble como es la Antártida, me parece espectacular, estoy muy entusiasmado”, en referencia al desarrollo de la Bienal en un viaje hacia el continente blanco.

 

Explicó que “todos mis proyectos artísticos tienen que ver con tomar conciencia de que nuestro planeta está en una situación bastante compleja, que el cambio climático es una realidad y que, conservar los hielos es necesario. Mi proyecto en este caso, son dos robots que se llaman Glaciadores”, cuya función es acelerar los procesos de glaciación, procesos que demoran millones de años.

 

“Para mí es un orgullo representar a Argentina en este evento tan multinacional, trataré de hacer lo mejor de mi parte, como una forma de devolución a ese honor que tengo de representar a mi país. Justo a diez años de instalar la flor durante la 1ª Bienal del Fin del Mundo”, en marzo de 2007.

Respecto de la puesta en valor de Sunflower, detalló que las empresas privadas que fueron espónsores en momento de la instalación de la escultura, hoy están dispuestas a colaborar. “Tuvimos una reunión con el vicegobernador Juan Carlos Arcando, lo vi muy entusiasmado; necesitamos ahora el compromiso político para volver a ponerla en funcionamiento”, relató Fargas.

 

Afirmó que en esta visita “vamos a hacer un relevamiento del estado de la flor, para tener un panorama actualizado. Conocemos el total estado de abandono en que se encuentra, y la desidia de los responsables de su cuidado”, cerró.

 

Por su parte, Alejandro Patiño, de la Fundación Vaino Auer, aseguró que “para nosotros es muy interesante que, a través del arte, se pueda llevar conciencia a la gente sobre el cambio climático y las posibilidades que tenemos todos de tomar acción concreta sobre él. “Nosotros estamos colaborando con la Bienal Antártica actual”, contó.

 

También refirió al trabajo en la recuperación de la flor, ya que desde la Fundación también colaborarán para lograrlo. Valoró la predisposición de Presidente del Parlamento en ese sentido. “El vicegobernador Juan Carlos Arcando me manifestó que estaba muy interesado en poner en valor nuevamente el proyecto”, afirmó.

 

SUNFLOWER: Escultura en la que la ciencia y la tecnología, se combinan para proponer un mensaje ambiental y social a través del arte

 

La obra, fue emplazada en el año 2007, durante el desarrollo de la 1ª Bienal del Fin del Mundo. Consiste en una flor metálica de gran escala que, con sus pétalos abiertos al amanecer, seguía el movimiento del sol. Los pétalos son paneles solares que generaban la electricidad necesaria durante el día para las operaciones que la flor realizaba y para su iluminación por la noche.

 

Se trata de una estación meteorológica que monitoreaba las condiciones ambientales de su entorno: La polución del aire, la radiación UV, distintos tipos de temperaturas. Además, a través de tres cámaras, la flor capturaba imágenes del paisaje circundante, del sol (mediante una cámara telescopio) y la tercera cámara tomaba imágenes de la flor en su movimiento de inclinación diario.

 

Sunflower asume un rol en la sociedad: Se propone como el Centinela del Cambio Climático. El planeta transita una era de cambios sociales, tecnológicos, industriales, que conllevan el peligro del equilibrio ambiental. Los síntomas no son visibles para todos, mucho menos para quienes no evalúan el efecto de estos cambios a largo plazo.

 

La intervención artística, se erige en ese espacio como símbolo, como recordatorio de esta problemática. Invita a tomar conciencia. Los termómetros, las cámaras, los sensores, constituyen una suerte de sentidos para este centinela. A través de ellos, percibía las condiciones del ambiente, y las relevaba para comunicar, globalmente y desde una perspectiva crítica, el proceso del cambio climático.

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